RUTA PACÍFICA DE LAS MUJERES



Nada hay tan atroz como la guerra, y nada tan persistente. Colombia es un buen ejemplo de la perpetuación de un conflicto armado que se degrada, afectando sin consideración a los civiles. Esta guerra, además de prolongada y cruel, es una guerra profundamente masculina. Ejércitos de derecha y de izquierda se combaten mutuamente por conquistar un poder que finalmente todos ejercen de manera excluyente y patriarcal. Las mujeres se han involucrado de manera muy tangencial en el conflicto y su participación como combatientes es marginal. Pero las mujeres son, junto con las niñas y niños, las principales víctimas de esta absurda guerra.