XV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES DE NEGRO CONTRA LA GUERRA. Bogotá (Colombia) 15 al 20 de agosto 2011.
TEMA: La militarización de la sociedad y sus consecuencias sobre las mujeres en el mundo de hoy. Alternativas de respuesta.
OBJETIVO GENERAL
Visibilizar y denunciar ante la opinión pública nacional e internacional las diferentes formas de violencias que contra las mujeres ha generado la guerra y la militarización de la sociedad y formular agendas de trabajo, desde el movimiento internacional de mujeres, para el logro de la paz y el respeto a los derechos de las mujeres, a nivel mundial.
Objetivos Específicos
Analizar las lógicas actuales de la guerra y el militarismo, a nivel local y global y sus consecuencias sobre la vida de las mujeres.
Fortalecer las formas organizativas, comunicativa y de funcionamiento de la Red Internacional de Mujeres de Negro en los continentes, de su capacidad de denuncia de las violencias contra las mujeres y de su capacidad de movilización ante las violencias que generan la guerra y los militarismos.
INTRODUCCIÓN: La preparación de este encuentro, sus contenidos y metodología son consecuencia de la experiencia y la mirada específica de las mujeres que hacen parte de los cientos de grupos que en el Encuentro tienen representación.
Nuestro punto de partida es que la experiencia de violencia, maltrato, esclavitud y negación de sus derechos, paradójicamente ha permitido a las mujeres comprender mejor la complejidad de los mecanismos políticos, económicos, sociales y culturales que gobiernan el mundo y plantear y exigir vías de solución a los problemas de la violencia. La tesis que presentamos como marco general del evento surge también de esta experiencia:
La realidad mundial, vista desde la perspectiva de las mujeres, nos permite captar con mayor precisión la profunda contradicción entre dos tendencias de organización de la sociedad a nivel mundial: Militarismo y/o apología de la guerra; versus Pacifismo y/o civilidad. Ante esta realidad mundial, las mujeres tenemos propuestas y exigencias que expresaremos en este Encuentro.
Militarismo y apología de la guerra: La tendencia militarista, disfrazada muchas veces de democracia y/o estado de derecho, es un proyecto global (cultural, político, económico y social), construido bajo la lógica militar. Bajo este modelo las mujeres están padeciendo cada vez más diversas formas de violencia: las NNUU han denunciado como en varios países del mundo ejércitos regulares o irregulares utilizan la violación de mujeres como medio de castigo de comunidades supuestamente afines al enemigo. La esclavización de mujeres con fines sexuales es también un procedimiento documentado y a ello se agrega la complicidad de organismos de seguridad en la trata o comercio de mujeres y niñas. Es muy importante anotar que la violencia contra las mujeres no siempre es visible; muchas veces es sutil y encubierta o declarada normal o incluso comportamiento moralmente aceptado: desde la lapidación de la mujer, hasta el control de su vida privada, la prohibición de estudiar, el control sobre sus hábitos y formas de vestir, la violación, el incesto y la violencia intrafamiliar cotidiana.
El militarismo no se limita al estamento militar. Alrededor de la lógica militarista se agrupan la industria militar, las multinacionales y grandes Medios Masivos de comunicación o MASS MEDIA. El interés de la poderosa industria militar en la venta de armas es obvio; pero es menos obvio comprender que la investigación para el desarrollo de cada vez mas sofisticadas armas, tales como los drones en los últimos años, implica gigantescas inversiones, millones de hombres y mujeres dedicando su talento a la producción de armas y por lo tanto esta industria implica un virtual monopolio del conocimiento y el talento humano. No menos grave es el fenómeno de la privatización de la seguridad: recientes estudios han mostrado la gran cantidad de firmas privadas que son contratadas por el ejército norteamericano para llevar a cabo la guerra en Afganistán e Irak. Igualmente hemos encontrado contratistas privados, de origen israelí en algunos casos, ligados al paramilitarismo y a las decenas de masacres perpetradas en Colombia. El militarismo, por el alcance global que está teniendo, está penetrando todos los espacios de libertad, de intimidad, de privacidad. La militarización de la vida cotidiana es el fenómeno más peligroso para la supervivencia de la especie humana. Así mismo, la naturaleza está siendo amenazada por la acción de multinacionales, cuya impunidad está garantizada por la asociación entre militares, regímenes corruptos y acción depredadora de multinacionales: Esta situación presente por ejemplo en países de África, es un negocio del que salen perdedores los pueblos y la naturaleza.
Ahora bien, como lo muestra la reflexión de las mujeres italianas, complementada particularmente por la experiencia de las mujeres colombianas, las mafias, asociadas al narcotráfico y otras formas de delincuencia, son un poder de gran alcance en la actualidad mundial. Este poder florece por su asociación con el militarismo. Los militares, legales e ilegales, se encuentran asociados a la gran mafia del narcotráfico como lo muestra la experiencia de Méjico, Afganistán y Colombia especialmente. En América Latina, del narcotráfico se viene pasando al narcoconsumo y ya son cientos de miles, los jóvenes víctimas de la adicción a las drogas y son carne de cañón de las redes delincuenciales que se extienden con la complicidad de los organismos de policía y de las fuerzas armadas. Cualquier análisis objetivo de la realidad colombiana y mejicana, así como de la penetración de la droga en EEUU muestra la complicidad relevante de los organismos de seguridad con el negocio de la droga. En estos países va predominando la “cultura mafiosa”, esto es, una cultura en la que la obtención de dinero fácil prima sobre el respeto a la vida humana y sobre el trabajo y el estudio honrado y esforzado. Los Medios de comunicación o grandes MASS MEDIA, por su parte, cumplen el papel de justificar la guerra, de acostumbrar la población a las armas y sus efectos y de hacer propaganda a los regímenes y líderes que defienden sus intereses. Así mismo dichos medios hacen apología de los valores de la mafia: el dinero fácil, el machismo, la ostentación, el desprecio por la vida humana. Lo más grave es que este “modelo de sociedad” está cada vez más normalizado, gracias, entre otras razones, a la acción de los Medios de Comunicación y será cada vez más difícil resistirse a él, a no ser que desarrollemos de manera consciente acciones consistentes que lo contrarresten. Estas y otras acciones esperamos definirlas en nuestro Encuentro.
El militarismo, impulsado no solo por los militares, sino especialmente por la industria armamentista, está llevando al mundo al borde de la guerra a una confrontación armada de alcance global: Del total de 31 conflictos contabilizados durante el año 2008, por la Ecola de Pau o Escuela de Paz1 30 permanecían abiertos al iniciarse el 2009. Asia y África han sido los continentes con mayor número de guerras, con 14 y 9 conflictos armados respectivamente. Ambos continentes concentraron la mayoría de guerras de intensidad más elevada –Chad, RD Congo (este), Somalia, Sudán (Darfur), Afganistán, Pakistán (noroeste) y Sri Lanka (nordeste), así como gran parte de las tensiones sociopolíticas del año 2008. Algunas de las situaciones de tensión militar en la actualidad pueden llevar al mundo a una guerra: esto puede verse claramente en la actualidad ante situaciones como las de Israel e Irán, Corea del Norte-Corea del Sur, para solo mencionar 2 de los 100 conflictos actualmente en desarrollo. Tales situaciones se nos presentan como ocasiones y en muchos casos como justificaciones para la producción de armas, las cuales, en manos de los estados, los ciudadanos o en manos de organizaciones criminales, están proliferando en el mundo y aumentando los niveles de violencia, especialmente contra las mujeres.
Para las mujeres no son temas separados los fundamentalismos religiosos y los militarismos; ambos desconocen en el fondo al ser humano y ambos se comportan de manera similar frente a la mujer. De hecho las mujeres constatamos que el armamentismo y la lógica militar han llevado a la consolidación de regímenes totalitarios y fundamentalistas que deterioran la vida humana y el planeta en el que habitamos. Estos regímenes, que son una expresión mas del modo de organización política y económica que prevalece en el mundo, se basan en relaciones inequitativas de poder que no solo excluyen a las mayorías de los beneficios del desarrollo, sino que también mantienen a las mujeres sometidas a la dominación y la violencia, despojadas de sus más elementales derechos humanos.
La doctrina militarista es incluso más nociva que la doctrina del “realismo político”; esta última afirma que los estados son los únicos sujetos de las relaciones internacionales y por lo tanto el interés del estado, es absoluto. Esta doctrina del realismo político está siendo cuestionada en la actualidad por la doctrina del asociacionismo o de la colaboración entre las naciones y los estados, con el fin de enfrentar problemas comunes como el del medio ambiente. Dimos algunos rasgos del realismo político para mejor entender que los militarismos priorizan la seguridad de los militares y sus aliados, su criterio es la defensa del estado y/o de los intereses que les son afines. Los militares no conciben la seguridad centrada en los seres humanos y en su bienestar físico y emocional. Las estadísticas muestran claramente el gran incremento del armamentismo en el mundo y los estados. Por el “realismo político”, justifican estos gastos, por la supuesta necesidad de estar preparados para eventuales ataques terroristas o de otros estados.
Como fruto de la exacerbación de conflictos favorecida por el militarismo, en África, Asia, América y Oriente Medio hay aproximadamente 28 conflictos armados2, de los cuales, 19 con más de veinte años de duración3. Las mujeres constatamos que estos conflictos han incrementado las violencias contra nosotras, los cuerpos hechos botín de los guerreros, controlada o mercadeada la capacidad reproductiva y productiva. Las situaciones de violencia contra las mujeres no solo se dan en contextos de guerra, también en países donde ha habido negociaciones de paz, como en El Salvador, Guatemala y Serbia, entre otros, donde las mujeres y las organizaciones de mujeres siguen siendo perseguidas, amenazadas y viven un sinnúmero de violencias.
Es claro pues que “En situaciones de militarización de la sociedad y en situaciones de conflicto armado, aumentan las cargas, los riesgos y la inseguridad para las mujeres, jóvenes y niñas, y se agudiza la violencia contra las mismas”4. En este contexto mundial, del cual Colombia es un caso, el feminismo hace resistencia al patriarcado, cuya máxima expresión es el militarismo. Tenemos el reto de rebelarnos permanentemente frente a los militarismos globales, de ser insumisas a los totalitarismos, autoritarismos y dictaduras. En todas partes las mujeres hemos ganado capacidad de reaccionar: en vez de la desesperación, impulsamos la acción creativa, la desobediencia, la empatía, la solidaridad, las resistencias y rebeldías. Impulsamos principios éticos y de solidaridad feminista. Las mujeres tenemos el reto de plantearnos la cuestión de la seguridad de las mujeres. ¿Cómo deconstruir la seguridad militarizada, cómo proteger a mujeres en riesgo? Por todo lo anterior se hace necesario que las mujeres organizadas en el mundo, nos unamos en torno al rechazo a la guerra, y la militarización globalizada que afecta especialmente a las mujeres e igualmente debemos unirnos por soluciones políticas y negociadas a los conflictos armados y las guerras, así como por la transformación de las causas estructurales que reproducen y reeditan tales conflictos y guerras.
Desde el feminismo, desde la experiencia de las mujeres víctimas de los militarismos y las políticas de seguridad, hemos comprendido que las naciones y los proyectos nacionales -como los Estados y todo tipo de organización social o política- son también regímenes de género, es decir, espacios o proyectos configurados sobre una determinada estructuración de las relaciones de género. Introducir la categoría analítica de género en el estudio del nacionalismo y de los militarismos es necesario para visualizar las relaciones de poder, que a nivel de géneros, circulan en todo grupo social. Así, diversos trabajos sobre feminismo y nacionalismo realizados hasta ahora han analizado las formas en que la nación o proyectos nacionales han sido frecuentemente construidos y legitimados sobre narrativas que reproducen y perpetúan relaciones de poder y de dominación sobre las mujeres.
Las mujeres exigimos entonces pasar de un concepto de seguridad militarizada a una ampliación del contenido del concepto de seguridad, trasladando el objeto de referencia más allá del Estado para incluir la inseguridad individual, regional y global. Además, los análisis feministas de la seguridad han apuntado que la propia existencia y naturaleza de los Estados puede contribuir al aumento de la inseguridad más que a su reducción. Para el feminismo, en consecuencia, el referente principal en cuestiones de seguridad debe ser las personas, más que el Estado, en consonancia con las propuestas del discurso sobre Seguridad Humana.
Así mismo observamos que la división social entre el espacio público (que es el espacio a proteger en los discursos tradicionales sobre la seguridad, y cuya salvaguarda garantiza el Estado de derecho) y el espacio privado, deja a éste último al margen de la protección del Estado, lo que tiene graves consecuencias sobre la seguridad de las mujeres. Una de las principales aportaciones a la ampliación del concepto de seguridad que desde el feminismo se ha hecho, ha sido la de incluir el espacio doméstico como un espacio de seguridad en sí mismo, puesto que la mayoría de agresiones y amenazas que sufren las mujeres tienen lugar aquí, y que por tanto debe ser también objeto de las preocupaciones sobre la seguridad.
En síntesis las mujeres pasamos de una agenda centrada en la violencia sexual, a una agenda que incluya la reflexión y propuestas acerca de la organización de la sociedad mundial, cuestionando incluso la base de organización de los estados y planteando una sociedad sin militarismos, con el fin de garantizar la vida humana y el pleno desarrollo de las mujeres, en libertad. Es innegable que las guerras y los conflictos exacerban las violencias y la discriminación contra nosotras, de ahí el imperativo ético del por qué estamos contra la guerra y por qué nos organizamos y movilizamos como Mujeres de Negro contra la Guerra. El caso colombiano, como el de otros muchos países, hace pues que organizaciones de mujeres de diferentes países expresen su no rotundo contra las guerras, los militarismos y las violencias.
PACIFISMO Y CIVILIDAD
La experiencia de las mujeres y nuestra mirada sobre la realidad mundial nos permite captar el alcance y contenidos del proyecto militarista, sino también identificar aquellas tendencias y experiencias que apuntan a contrarrestar el proyecto militarista: estas tendencias las llamaremos del Pacifismo y la civilidad.
La realidad mundial nos muestra en medio de su gran complejidad, oportunidades para la Paz. El primer elemento que queremos resaltar como tendencia, es la irrupción del pacifismo y la no violencia, asociados directamente al rechazo de la guerra. Esta irrupción histórica del pacifismo, asociado con mucha fuerza al feminismo, se expresó recientemente a nivel internacional, ante la decisión del expresidente George Bush de invadir a Irak. Fue fundamentalmente esta fuerza la que llevó a Barack Obama al poder en los EEUU y la que ha servido de respaldo para la puesta en marcha de políticas de desarme y reducción de armas nucleares. Estas políticas cuentan con enemigos poderosos, pero comienzan a abrirse paso. Estamos a la espera de la ratificación del tratado de no proliferación de armas nucleares, del acuerdo entre Rusia y EEUU respecto de la disminución de cabezas nucleares. Participamos de la presión sobre el gobierno de Israel para que entre en negociaciones directas con los palestinos y se avance hacia un acuerdo que reconozca el derecho de Palestina a ser un estado y a vivir en paz con sus vecinos. Así mismo vemos en diversas partes del mundo importantes iniciativas y procesos que confluyen en una sola corriente por la Paz, la Justicia y el desarrollo sostenible. Ya mencionamos la fecunda asociación entre feminismo y pacifismo, e igualmente podemos mencionar la asociación entre movimiento ecologista y feminismo.
La Escola de Cultura de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona en su “Anuario Alerta 2009 Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz”, destaca diez contextos en los que pueden darse pasos claves hacia la paz: las iniciativas de paz en Colombia; los procesos de paz en Chipre, Burundi y República Centroafricana; el proceso de construcción de paz posbélica en Nepal; la implementación del Código de Conducta de la UE sobre comercio de armas, de carácter vinculante; el acercamiento internacional hacia Siria; el anuncio de cierre del centro de detención de Guantánamo; la resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre violencia sexual; y el compromiso internacional con la reducción de la violencia armada. Nosotras agregamos la Resolución 1325 de las NNUU, de 2000, que este año llega a los 10 años de promulgación, referida a los impactos que sobre la vida de las mujeres tienen los conflictos armados y acerca de la importancia de que mujeres participen en negociaciones de paz.
En síntesis, la organización de la sociedad a nivel mundial, caracterizada por el uso extendido de la fuerza por la vía militar, es un modelo que atenta contra las mujeres y el cual nos proponemos contribuir a transformar radicalmente, construyendo y fortaleciendo alternativas pacifistas, civilistas y de respeto al ser humano.
EJES DE TRABAJO
El XV Encuentro Internacional de Mujeres de Negro contra la Guerra contará con la presencia de mujeres de Asia, Africa, Europa, Oriente Medio, Nortéamérica y América latina. En el encuentro se estudiarán los conflictos armados, los contextos de post conflicto, los poderes en la sombra, los militarismos y los procesos de armamentismo en el mundo, analizando la forma particular cómo estos afectan a las mujeres. También nos ocuparemos de mirar el estado del movimiento de mujeres de negro en el mundo, sus fortalezas, debilidades y los principales desafíos a afrontar. Igualmente en el Encuentro se concertarán acciones que expresen el rechazo contundente a las guerras y a los militarismos globales y acciones que denuncien los múltiples efectos que éstos generan: pérdidas humanas, ambientales, sociales, económicas y culturales irreparables.
Al mismo tiempo, este encuentro busca que las mujeres feministas y antimilitaristas encontremos espacios de articulación de los procesos y fortalezcamos la resistencia global frente a las guerras.
EJES TEMÁTICOS Y CLAVES DE ANÁLISIS DEL ENCUENTRO
Los ejes temáticos generales a trabajar son:
La oposición a la militarización de la seguridad nacional e internacional. Análisis feminista del actual sistema de la política de seguridad militarizada, incluyendo cómo los conflictos armados en el Sur son impulsados por las industrias de las armas y los intereses económicos del Norte; aprender de acciones feministas prácticas para atribuir poderes a la mujer y protegerla.
Perspectivas feministas de los conflictos y guerras actuales.
Mirar los conflictos de hoy en día a través de una perspectiva feminista: el nacionalismo, la intolerancia religiosa, la xenofobia, el terrorismo y las milicias armadas, el sexismo, el tráfico transnacional de armas, drogas, mujeres y gentes vulnerables.
Praxis transformativa de la mujer ante las dificultades.
Alternativas feministas en el análisis de la seguridad humana y acción práctica para empoderar y comprometer a las mujeres en desarrollar nuestros mismos recursos y prácticas para la seguridad colectiva y compartida.
La violencia y la opresión sexual.
Las experiencias y la resistencia a la opresión y la violencia contra la mujer, lo cual incluye: la violación como un crimen de guerra y del área domestica; la esclavitud sexual y el tráfico de la mujer; la prostitución; el odio y la violencia contra las lesbianas.
Llevar a los responsables de crímenes de guerra y de crímenes contra la mujer ante la justicia. Discusión sobre los tribunales ad hoc , con especial atención de los casos ante la Corte Penal Internacional
Los desafíos para las Mujeres de Negro: Cómo nos vemos y cómo respondemos?
Nuestro pasado, presente y futuro; mientras los grupos de MdN se desarrollan alrededor del mundo, ¿cómo podemos fortalecer nuestros vínculos internacionales y nuestra comunicación como activistas relevantes al nivel local en un movimiento internacional? Debatir cómo aprender de nuestros errores y debilidades y desarrollarnos de una manera más efectiva sin perder nuestras virtudes esenciales feministas, descentralizadas y anti-militaristas.