MOVILIZACIÓN AL PUTUMAYO
DECLARACION DEL MOVIMIENTO DE MUJERES CONTRA LA GUERRA EN SU MOVILIZACION AL PUTUMAYO
Lo Ilícito
Es La Guerra,
El Desplazamiento,
El Desarraigo,
Las Fumigaciones,
La Destrucción y
El Miedo
Hoy en la conmemoración del 25 de noviembre, día internacional del No a la Violencia contra las Mujeres, nos movilizamos mujeres de muchos rincones de Colombia para expresar nuestra solidaridad con las mujeres y las comunidades del Putumayo. Nosotras, Movimiento de Mujeres Contra la Guerra, hemos emprendido este viaje para expresar un NO ROTUNDO A LA GUERRA y LAS VIOLENCIAS privadas y publicas.
Hoy te saludamos y abrazamos mujeres del Putumayo, en gesto solidario y de protección. Llegamos para decirles que no están solas. Que nos sentimos parte de la realidad que ustedes viven.
Llegamos hasta aquí para expresar nuestra sororidad con las mujeres del Putumayo y del sur de Colombia, con las comunidades indígenas witotos, ingas, sionas y kamsás, con las mujeres afrodescendientes, con las campesinas y campesinos, y con las y los habitantes de los cascos urbanos de esta tierra.
Está hoy aquí con nosotras Esperanza, la mujer integrante de la Organización Femenina Popular de Barrancabermeja, asesinada por los paramilitares el 16 de Octubre de este año y están también aquí muchas otras mujeres del país y el mundo quienes nos acompañan con su energía y solidaridad. Ni Esperanza, ni nuestras esperanzas han muerto, hoy están más vivas que nunca.
Nosotras como Movimiento de Mujeres Contra la Guerra enlazadas solidariamente hemos decidido hacer este recorrido para recuperar con ustedes este territorio que les ha sido arrebatado por las guerras a lo largo de la historia. Queremos caminar con ustedes por estas tierras, porque caminar por los territorios es una forma de recuperarlos para las comunidades, para las mujeres y hombres que lo habitan desde la expresión civil no violenta.
Putumayo te sentimos región llena de mixturas, región donde conviven mujeres y hombres venidos de todos los rincones del país y de otros países de frontera.
Putumayo, sabemos como dice la escritora Rocío Verónica Borja, que “han roto tu vestido, tú piel se está quemando, te están bañando con veneno y tus poros se están tapando. Hoy tu vientre ya no alberga la semilla que germina, sino las víctimas de la guerra que la mala hierba termina, en tus bosques ya no residen los animales silvestres, sino ejércitos armados que hacen daño a la gente”
Putumayo también sabemos que las organizaciones de mujeres y comunitarias de esta región han planteado la sustitución racional y gradual de los cultivos de uso ilícito, de forma que eviten daños humanos y ecológicos a nuestra selva amazónica.
Por eso nosotras mujeres, venimos nuevamente a denunciar públicamente los efectos del negocio Internacional y nacional de la droga, el negocio y control del mercado de los cultivos de uso ilícito y la política antinarcóticos y de fumigaciones, así como la disputa territorial entre diversos actores armados que deja a las mujeres y las comunidades sin opciones, en medio de la guerra y sin posibilidades de poder construir una región y una vida digna.
¿Cómo podemos callarnos ante el genocidio que se está cometiendo con las mujeres y comunidades indígenas como producto del conflicto armado y la política antinarcóticos?.
¿Cómo aceptar que hoy precisamente se esté negociando con los grupos paramilitares la total impunidad frente a sus actos atroces?
¿Cómo callarnos mientras los grandes capos del narcotráfico nacional e internacional están libres, mientras 170 mujeres campesinas e indígenas de esta región están siendo procesadas por la ley 30?
¿Como nos podemos callar ante los efectos devastadores del Plan Colombia?
Putumayo, hemos llegado hasta aquí porque queremos que tus suelos vuelvan a ser fértiles y alimento para tus mujeres y hombres.
Hoy venimos en resistencia no violenta, tejiendo nuestra solidaridad, la memoria, la verdad, la justicia, la reparación y la esperanza de construir un país libre de violencias.
Hace más de un año el Movimiento de Mujeres Contra la Guerra movilizó cerca de 40 mil mujeres hacia la Plaza de Bolívar en la ciudad de Bogotá. Allí demandamos al presidente Alvaro Uribe que se comprometiera ante las mujeres colombianas con una política de estado a favor de la búsqueda de salidas políticas y negociadas para el conflicto armado.
Hoy 25 de noviembre del año 2003 con la presencia de 3 mil mujeres provenientes del Putumayo, Cauca, Nariño Valle del Cauca, Caquetá, Risaralda, Tolima, Huila, Santander, Barrancabermeja, Bolívar, Atlántico, Choco, Antioquia y Bogotá, en Puerto Caicedo, nos reafirmamos en nuestras propuestas y queremos a nivel nacional e internacional expresar:
> Rechazamos el tratamiento criminal del que está siendo víctima la población de toda esta región y reivindicamos que los productores/as de la hoja de coca, sean tratados como tales, no como narcotraficantes y/o como actores armados.
> Denunciamos ante el país y la comunidad internacional la política militarista del actual gobierno el cual privilegia el uso de las armas y la fuerza para tratar problemáticas sustentadas y generadas en la pobreza, en la expropiación histórica, la marginación y la ausencia de gobernabilidad.
> Exigimos que las mujeres y los hombres del Putumayo puedan tener una voz propia y una incidencia en las decisiones en que las que se está jugando su vida, su salud, la de sus hijos e hijas y de la tierra que les da sustento.
> Que se detengan las fumigaciones que están deteriorando la salud y la vida de toda esta población y acabando con el ambiente y con los cultivos tradicionales y alternativos.
> Demandamos un acuerdo humanitario que proteja los derechos básicos de la población civil y de las mujeres en particular. El gobierno no puede continuar siendo cómplice del genocidio que se está cometiendo con las comunidades indígenas y campesinas de este territorio.
> Exigimos al estado y a los diversos grupos económicos, así como a las empresas multinacionales presentes en nuestro país asumir su responsabilidad social de los costos de la construcción de la paz, demostrando su voluntad política en una salida negociada al conflicto armado.
> El estado colombiano, en cabeza de su gobierno, debe asegurar y garantizar el derecho a la vida humana, animal y vegetal, a la integridad personal y a las condiciones de vida dignas de la población. El Estado debe promover políticas incluyentes para todos los sectores de la población, que aboguen por soluciones pacificas, que rescaten la defensa de la vida e integridad de las comunidades, que fortalezcan el tejido social, que empoderen a las mujeres y promuevan procesos reales de desarrollo regional, en aras de generar un desarrollo humano sustentable y sostenible.
> Exigimos al gobierno colombiano se instale inmediatamente la comisión de investigación científica, basadas en la sentencia del Tribunal Superior de Cundinamarca y referida a las fumigaciones con aspersión aérea, en relación con los efectos que el glifosato y otros componentes químicos y biológicos tienen en la salud de los seres humanos y en el sistema ecológico.
> Que se construyan escenarios de negociación internacional que activen el debate acerca de la corresponsabilidad de los países consumidores y contemplar la alternativa de la legalización de la droga.
> Que se constituyan comisiones de veedurías ciudadanas, de orden nacional e internacional, que hagan el seguimiento a los efectos de la política antidrogas, la política de fumigaciones y Plan Colombia.
Putumayo, 25 de Noviembre del 2003
RUTA PACIFICA DE LAS MUJERES
INICIATIVA DE MUJERES POR LA PAZ
MESA NACIONAL DE CONCERTACIÓN DE MUJERES
Las Mujeres Pazharemos Movilizándonos contra la Guerra